Previous Next
Escuela española. Siglo XVII - XVIII.
Escuela española. Siglo XVII - XVIII.
Escuela española. Siglo XVII - XVIII.
Escuela española. Siglo XVII - XVIII.
Escuela española. Siglo XVII - XVIII.
Escuela española. Siglo XVII - XVIII.
Escuela española. Siglo XVII - XVIII.
Escuela española. Siglo XVII - XVIII.

LOTE 47

Escuela española. Siglo XVII - XVIII.

Estimación
1.200 € / 2.500 €

Remate: Vendido

Escuela española. Siglo XVII - XVIII.

”Deposición o sepultura de Cristo y lamentación sobre su cuerpo muerto”

Óleo sobre cobre. 

43 x 34,5 cm. 

 

Desde el Renacimiento es habitual combinar en la misma escena los episodios que siguen al Descendimiento (después que se descuelga el cuerpo de Cristo desde la cruz, la Piedad, el Cristo muerto sostenido por ángeles …), haciéndolas que parezcan lo mismo, pero son escenas distintas, que no distantes.  La nuestra, en concreto, es la concatenación de las anteriores, “La Deposición del cuerpo de Cristo y la lamentación sobre su muerte”.   Ésta es la denominación que la historiografía del arte suele dar a una escena evangélica con la que se culmina el ciclo de la Pasión de Cristo, que dio lugar a un tema artístico muy utilizado en el arte cristiano, sobre todo en pintura religiosa y en imaginería.

Refleja el momento exacto de depositar el cuerpo de Cristo en su sepulcro (Deposizione en italiano), es el “Entierro de Cristo o Santo Entierro” (Mise au Tombeau “Puesta en la Tumba“en francés). También está estrechamente relacionado el tema del “Traslado de Cristo” (Transporto en italiano). Tanto en un Traslado como en un Santo Entierro, o en una Lamentación o Llanto sobre Cristo muerto, suelen aparecer personajes femeninos llorando (plañideras, a la derecha de nuestra obra: María, la madre de Jesús, hablando con María Magdalena-sin velo y pendientes-, y dos detrás de la Madre, María de Cleofás y María Salomé), que representan a las Santas Mujeres (vinculadas iconográficamente a los tarros con perfumes para la preparación del cadáver). Otros personajes que suelen aparecer y que vemos en nuestro cobre son Nicodemo, José de Arimatea y el apóstol Juan, los dos barbados que sostienen el cuerpo por detrás, y el joven a la izquierda, de rojo y verde, que sostiene la antorcha, el mismo evangelista que narra y da luz a la historia pues se hallaba presente. Un sayón sostiene el cuerpo muerto por las piernas (Simón de Cirene que fue obligado a ayudar a Jesús a llevar la cruz camino al Calvario), envueltas en el sudario, y los pies son sostenidos por Pedro, el discípulo que lo negó.

Un claroscuro con el Monte Calvario al fondo izquierda, y una escena iluminada con un cañón de luz al cuerpo central, envuelto en un sudario, y una luz indirecta de la antorcha, proyectada sobre los rostros circundantes. 

Una escena que profundiza en el silencio del duelo vivido, y que- por su formato- mueve hondamente a la devoción.