Richard Ansdell (Reino Unido, 1815 - 1885)
"Un cabrero español, vista de Granada desde el Sacromonte". Circa 1860.
Óleo sobre tela. Al dorso etiqueta manuscrita, en la que leemos Granada, Nº 3, Goather
194 x 76,5 cm.
Título y autor grabados en el marco: Richard Ansdell R.A "A Spanish Goather"
Como muchos artistas ingleses del siglo XIX, Richard Ansdell sucumbió al embrujo del sur de España, seducido por su luz, su contraste y su ritmo vital. Durante sus repetidas estancias en Granada, recorrió sus colinas y miradores en busca de perspectivas donde la ciudad, la Alhambra y la lejanía azulada de la Sierra Nevada se fundieran en un mismo horizonte. Desde esos enclaves elevados —distantes y a la vez íntimos— captó la grandeza del paisaje sin perder el pulso humano de sus habitantes.
En esta obra, esa mirada dual —romántica y etnográfica— se revela con sutileza. La fortaleza nazarí, bañada en una luz de oro pálido, se alza sobre un fondo de montañas veladas, mientras en primer plano un grupo de gitanos guía su rebaño por las laderas del Sacromonte. La escena respira equilibrio y sensibilidad: la precisión casi académica del trazo se disuelve en una atmósfera vibrante, donde los tejidos, los muros encalados y el pelaje de las cabras se vuelven destellos de una misma armonía luminosa.
Formado en Chatham (Kent) junto al retratista W. C. Smith, Ansdell inició su camino en Holanda como pintor de carteles antes de regresar a Inglaterra en 1836. Su talento lo condujo pronto a la Academia de Liverpool, que acabaría dirigiendo en 1845. A partir de 1840 comenzó a exponer regularmente en la Royal Academy de Londres, institución donde presentó más de 140 obras, consolidándose como una de las figuras más prolíficas de la pintura victoriana.
El reconocimiento le llegó con obras como "The Combat", una vibrante lucha entre ciervos, y "The Fight for the Standard at the Battle of Waterloo", donde el sargento Ewart captura el estandarte francés. Esta última, de formato monumental, se conserva hoy en el castillo de Edimburgo.
En 1847 se instaló en Kensington y, años más tarde, fue nombrado miembro y luego académico de la Royal Academy. Su nombre quedó ligado al “arte deportivo”, género que abarcaba escenas de caza y equitación, en las que colaboró con maestros como Thomas Creswick y William Powell Frith, dotando a los animales de un naturalismo vibrante y una presencia casi heroica.
En 1861 creó una de sus obras más conmovedoras, "The Hunted Slaves", conservada en el Museo Internacional de la Esclavitud. Por entonces, sus composiciones ya circulaban a través de grabados y reproducciones, llevando su arte más allá del Reino Unido hasta América.
Su amistad con John Phillip, reconocido por sus escenas históricas, lo condujo hacia temas épicos como "The Death of Sir William Lambton at the Battle of Waterloo" (Harris Museum, Preston). En 1856, ambos emprendieron un viaje a España que transformaría su mirada artística. Allí, Ansdell encontró un nuevo lenguaje: la luz meridional, los pastores, las cabras, los pueblos blancos y la calidez humana de Andalucía. De esa experiencia nacieron obras impregnadas de vida y color, entre ellas "Feeding Goats in the Alhambra" (Harris Museum).
Hoy, la presencia de su obra en instituciones como la Walker Art Gallery de Liverpool, la Tate Gallery, la Royal Academy de Londres, el Metropolitan Museum de Nueva York, la National Gallery de Washington D.C. y el Philadelphia Museum of Art, confirma su posición como uno de los grandes nombres del arte victoriano. Ansdell fue, en esencia, un viajero de la luz, capaz de representar el sur de España con una mirada que trasciende la del observador extranjero, dotando a sus paisajes de una profunda sensibilidad y sentido poético.