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Escuela flamenca. Siglo XVII. Firmado "I. Winter".
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Escuela flamenca. Siglo XVII. Firmado "I. Winter".

LOTE 17

Escuela flamenca. Siglo XVII. Firmado "I. Winter".

Estimación
1.500 € / 3.000 €

Remate: 1.500 €

Escuela flamenca. Siglo XVII. Firmado "I. Winter".

”Arcángel San Rafael como peregrino y guía de los caminantes”

Fragmento de óleo sobre tabla. Firmado "I. Winter" y fechado en 1626.

52 x 30 cm.

Con ese realismo detallado de la pintura flamenca, I. Winter (Jodes, Jan, Johannes o Jacobus), pincela a la perfección al Arcángel San Rafael vestido de peregrino jacobeo, con todos sus atributos, como guía de los caminantes. Nos inclinamos por el primer autor aunque todos están activos durante el siglo XVII, firmando ya su obra y marcando así su carácter de artista como creador individual o artesano, que trabaja y pinta estos pequeños formatos para deleite de la clase burguesa emergente y que utilizaba para decorar los rincones o estancias de sus hogares.
Existe una relación clara entre el retratado y el Libro de Tobías. El Libro de Tobías en el Antiguo Testamento relata cómo San Rafael Arcángel ayudó a Tobías a casarse con Sara, una mujer que vio morir a los hombres con los que se casó antes, que eran atormentados por un diablo en la noche de bodas. Rafael acompañó, de mano, y en su viaje, a Tobías. De ahí que sea “guía de caminantes o peregrinos”.
Una escena religiosa inserta en un paisaje detallado lleno de profundidad, con una naturaleza muerta a los pies del retratado de objetos de la vida diaria, minuciosamente pincelados: montañas y cordilleras, ciudad al fondo derecha, vegetación espesa, un libro, una caja de caudales o limosnero con firma del autor, y el bordón o cayado a sus pies.


El arcángel —retratado como un caminante y peregrino más—  refleja en su rostro toda su alma y el carácter de la misma: un “ser enviado” que muestra la hondura de sus sentimientos, su belleza juvenil, reflejo de su ser, de carácter celestial.
De rodillas y presentando al cielo su “carta con cuño” —reflejo de su oración inmediata—, aparece ataviado con la esclavina que cubre sus hombros; el sombrero de ala ancha para protegerse del sol con varias veneras o conchas, símbolo universal del Camino de Santiago, que los peregrinos recogían como recuerdo o para usarlas para beber de los manantiales; el bordón o bastón a sus pies; y la escarcela, la cesta (o bolsa) para llevar sus pertenencias.
Un detalle a sus pies a tener en cuenta es el libro VITA ACTIVA, un término de la mística renano-flamenca que habla de dónde encontrar a Dios: en el trabajo (laborans); en tus obras (homo faber) que “haces cosas que duren para la humanidad y eternidad”; y en la acción, llena de la excelencia que Dios nos imprime, donde reflejamos una creación inesperada para el mundo, según dicha corriente espiritual.

En definitiva, estamos ante una obra de pequeño formato de exquisita fineza, cargada de símbolos y con gran atención a las texturas, donde el autor se representa como maestro de la expresividad a través de la luz y sombras de todo lo pincelado.