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Escuela virreinal. Chuquisaca. Alto Perú (Actual Bolivia) Circa 1660.

LOTE 95

Escuela virreinal. Chuquisaca. Alto Perú (Actual Bolivia) Circa 1660.

Estimación
9.000 € / 15.000 €

Remate: 9.000 €

Escuela virreinal. Chuquisaca. Alto Perú (Actual Bolivia). Circa 1660.

"La Coronación de la Virgen por la Trinidad"

Óleo sobre tela.

105 x 83 cm.

 

La “Coronación de la Virgen” es una pintura del siglo XVII, originaria del Alto Perú, región que en aquel entonces constituía un importante núcleo artístico y religioso del Virreinato del Perú. La obra pertenece a la tradición pictórica impulsada por la Compañía de Jesús en esta región y refleja la pervivencia del manierismo introducido por el pintor jesuita Bernardo Bitti, quien tuvo una destacada presencia en Bolivia, particularmente en Chuquisaca (actual Sucre) y Potosí.

Dichas afirmaciones se sostienen al comparar nuestra obra con importantes pinturas que realizó Bitti —llegado a América en 1575— en Chuquisaca para la Iglesia de la Compañía de Jesús, entre las que destacan “San Juan Evangelista”, “La Anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María”, “La Imposición de la Casulla a San Ildefonso”, y “La Virgen con el Niño y San Juanito”, también conocida como “La Virgen de las Frutas”, todas resguardadas en la Catedral de Sucre. Estas pinturas, recientemente restauradas, reafirman la presencia de Bitti en la ciudad y el impacto de su estilo en la producción artística local.

La “Coronación de la Virgen” comparte con estas obras la disposición de las figuras, la suavidad en los rostros, el juego de luces y la idealización de las formas.

 

Asimismo, la conexión con la pintura “María Madre de Dios, Reina del Cielo”, ubicada en la Iglesia de Santo Domingo de Chuquisaca, refuerza la atribución de la obra al contexto pictórico del actual Sucre. Ambas pinturas exhiben un lenguaje manierista con influencias barrocas, aunque la “Coronación de la Virgen” presenta un tratamiento más sobrio en la ornamentación, lo que podría indicar su realización en un taller vinculado a la tradición jesuita, pero con una interpretación más contenida.

El papel de la Compañía de Jesús en Chuquisaca, de hecho, fue clave en la difusión de la pintura manierista y su evolución hacia el barroco andino. La Iglesia y Colegio de San Juan Bautista, uno de los principales centros educativos jesuitas en la ciudad, desempeñó un rol fundamental en la formación de artistas y en la producción de obras religiosas. La fuerte conexión entre los colegios jesuitas y los talleres de pintura permitió que la estética manierista de Bitti siguiera vigente en la región durante el siglo XVIII, adaptándose a las sensibilidades locales.

 

El motivo iconográfico representado en esta obra se difundió ampliamente a partir del siglo XV. En esta pintura se observa a la Trinidad representada individualmente por el Padre a la derecha, el Hijo a la izquierda y el Espíritu Santo al centro, sobrevolando la escena, otorgándole a María la corona que la identifica como Reina y Señora de todo lo creado. Todas las figuras reposan sobre nubes mientras extienden sus manos hacia la cabeza de la Virgen, que se encuentra ataviada con una túnica roja y manto azul, con ornamentos dorados, sostenida por un mar de nubes. Contrastes cromáticos, presentes en la indumentaria de todos los personajes. Tonalidades claras y vivaces, intensas y profundas, desde el carmesí del vestido de la Señora a la túnica bordada de Dios Padre o el bordado en estrellas de la túnica del Hijo. Crean todas un juego cromático de oposiciones y contrastes con el fondo lleno de rayos y luz que se desprende de la escena y que la focaliza, cerrando la gestalt compositiva. Este juego de contrastes, junto con los pliegues y caídas de las telas, generan una sensación de calidez y movimiento. La narración de la coronación corresponde al ciclo de la vida de la Virgen, y ocurre justo después de su Asunción al cielo en cuerpo y alma. Esta historia tiene origen en textos apócrifos atribuidos a Melitón (siglo II d. C.), obispo de la antigua ciudad de Sardes (Asia Menor) y fue difundida por Gregorio de Tours (537-594) y por personajes como Santiago de la Vorágine (ca. 1230 - ca. 1298) en su “Leyenda Dorada” y el jesuita Pedro de Rybadeneira (1527-1611), autor de la obra “Flos Sanctorum”.

 

Bibliografía de referencia:

- Coello de la Rosa, Alexandre, y Abejez, Luis J. (2023). “Bernardo Bitti y Diego Martínez: dos protagonistas de la pastoral de la imagen en el Virreinato del Perú”. Archivum Historicum Societatis Iesu, vol. 92, n.º 183, pp. 5-30.

- Gentile Lafaille, Margarita E. (2009). “Pachamama y la coronación de la Virgen-Cerro. Iconología, siglos XVIII-XIX”. Anales de Historia del Arte, vol. 19, pp. 1141-1152. 

- Stastny, Francisco. (1995). “Pintura cuzqueña”. Banco de Crédito del Perú.

- Tejada, Andrea. (2020). “Bernardo Bitti: del Cusco”. Museo Garcilaso.