Taller de Miguel Cabrera (Antequera de Oaxaca, México, 1715 / 1720 - México, 1768)
"Virgen de Guadalupe"
Óleo sobre tela.
104,5 x 84 cm.
Nuestra pintura evidencia una gran calidad y maestría, por lo que no sería de extrañar la mano del Maestro.
Es sabido que Miguel Cabrera tuvo un reconocido y prolífico taller en la Ciudad de México, convirtiéndose en el máximo exponente del arte virreinal del siglo XVIII. Su taller fue un centro de producción fundamental para la iglesia y coleccionistas, destacando por sus obras religiosas y la serie de castas.
Su formación se inició en Oaxaca, continuando en la Ciudad de México en el taller de Juan Correa y José de Ibarra. Posteriormente, consolidó su propio taller donde produjo numerosas obras de gran formato.
En 1753, fue nombrado presidente de la primera academia de pintura en Nueva España, antecedente de la Academia de San Carlos, lo que destaca su posición de liderazgo.
Su taller realizó retablos para la iglesia de Tepotzotlán, Santa Prisca en Taxco, y las catedrales de México y Puebla.
Cabrera es célebre entre otras obras por sus pinturas de la Virgen de Guadalupe y el Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz.
En el margen inferior, se lee la inscripción manuscrita: "NON FECIT TALITER OMNI NATIONI", frase en latín que significa "No hizo nada semejante con ninguna otra nación". Esta expresión, que proviene del Salmo 147:20, fue exclamada por el papa Benedicto XIV al contemplar una réplica de la imagen de la Virgen de Guadalupe, reconociendo el carácter único de su aparición en México. Se ha convertido en un lema guadalupano que subraya el carácter especial, la protección y el abrazo celestial de la Virgen hacia el pueblo mexicano y su identidad mestiza. Como en nuestro caso, se encuentra frecuentemente inscrita en medallas, pinturas y monumentos dedicados a la Virgen de Guadalupe.