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Escuela italiana. Siglo XVII.
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Escuela italiana. Siglo XVII.

Estimación
4.000 € / 6.000 €

Escuela italiana. Siglo XVII.

"Aparición de la Virgen de la Misericordia al Beato Antonio Botta"

Óleo sobre pizarra.

38 x 27 cm. 

 

Pequeña obra devocional del siglo XVIII de autor desconocido, posiblemente savonés o genovés por tratarse de una devoción muy específica y local, en el que se representa la Aparición de la Virgen de la Misericordia, venerada hoy en el Santuario de Savona, al beato campesino Antonio Botta, cerca del arroyo Letimbro.

 

La escena que cuentan las crónicas sucede en 1536, cuando un sencillo campesino de Savona implora a la Virgen su protección (para él y su pueblo, asediado y arrasado por los genoveses).  Bajo un gran resplandor se le aparece una señora “con blancas vestiduras” que le pide le diga a su confesor que todo su pueblo de Savona haga oración y ayuno durante tres sábados y al cuarto vuelva a este arroyo”.

Y así lo hizo.

El cuarto domingo volvió a aparecerse y le pidió dijera “a todo el pueblo de Savona y sus lugareños que “hagan oración y ayuno, procesiones durante tres días, y que enmienden su mala vida”.

Así lo hizo. Todos le creyeron sin necesidad de pruebas y María apareció coronada como Reina y Madre de Misericordia.  El pueblo entero no paró de dar gracias. Al día siguiente, que era Domingo de Ramos, se anunció la aparición y se recomendó a todos que “hicieran lo que la Virgen había pedido en prueba de fe y amor filial”.

El 12 de abril de 1538 se promulgó un decreto para que “se construya un oratorio en el lugar de las apariciones”, hoy el Santuario de Savona.

El 10 de mayo de 1815 el Papa Pío VII hizo la solemne coronación de la venerada imagen, que había sido despojada de su corona por los invasores genoveses.

 

Su soporte, pizarra, aporta a las obras durabilidad, y está estrechamente relacionado con la piedra policromada del arte clásico romano, que utilizaba también muchos materiales pétreos en bruto como soporte para sus obras.

Buena factura y pinceladas minuciosas que nos muestran a un pintor que abarca detalles muy decorativos (paisaje con profundidad, peñascos y arbóreos, y un arroyo en movimiento, pliegues y ropajes de los personajes, rostros y manos expresivos, resplandor concéntrico de luz en torno a la Madonna) y que plasman esta iconografía concreta para devoción de algún particular ligur, genovés, savonés, piamontés…, laico o religioso, por tratarse de una devoción muy localizada.